miércoles, 4 de noviembre de 2009

MANERA DE REZAR EL ROSARIO

1. Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de contrición
2. Rezar el Padrenuestro
3. Rezar 3 Avemarías y Gloria.
4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.
5. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.
7. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.
9. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.
11. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.
13. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
14. Rezar la Salve.

ORACIONES DEL ROSARIO
SEÑAL DE LA CRUZ
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIAS
Puede usarse una de estas dos:
María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima).

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración.
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.


MISTERIOS DEL ROSARIO

MISTERIOS GOZOSOS (Lunes y Sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación del Niño Jesús en el templo.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y Viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles y Domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

MISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)*
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La institución de la Eucaristía.
*Nuevos misterios propuestos por Juan Pablo II a la contemplación de los creyentes en la Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae" (16-10-2002.) Se llaman misterios de luz o misterios luminosos porque en su vida pública Cristo se manifiesta como misterio de luz: "Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo" (Jn 9, 5). Estos nuevos misterios se rezan el jueves, pasando la segunda contemplación de los misterios gozosos al sábado.

Enviado por mi gran amigo Ricardo que lo tomó de otra fuente. En espera de la fuente original.

martes, 3 de noviembre de 2009

Sobre los sufrimientos

El Señor en el evangelio del domingo nos hablaba
de las bendiciones tan grandes que tienen los que
padecen algún tormento:

«Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra».

A veces desviamos nuestra mirada y nos concentramos
en lo profundo que son nuestros problemas,
y nos olvidamos que siempre para cada momento
de tribulación, hay un abrazo, una voz, una ayuda,
un regalo que desde el cielo nos mandan para
soportar, corregir y aprender de cada uno de nuestros
errores.

Si te levantas, comes, trabajas y duermes pensando
sólo en lo que te hace daño, terminarás tan desilusionado
y distraido, que no tendrás fuerzas para mirar los regalos
que te ponen a diario.
Mas si haces un alto y recuerdas tu pasado como una
experiencia de gratitudes entregadas desde lo alto del
cielo, podrás sobrellevar y sobrepasar cualquier
dolor, siempre que tengas tus ojos en Él.

Que el Señor los bendiga en esta semana y
los abrace tan fuerte, que no les quede más
remedio que sentir su calor.

«Porque no consiste nuestra perfección en gozar
de agradables consolaciones, sino en saber soportar
con paciencia y por amor de Dios las tribulaciones y
penas que nos llegan.»

Párrafo tomado del libro «La Imitación de Cristo»

Sobre la elevación en la vida espiritual

... Y cuanto más se eleva uno en la vida espiritual, tanto más pesadas cruces suele hallar, porque tanto más amargo es el destierro cuánto más ardiente el amor por la madre patria...

Tomado del Libro "La Imitación de Cristo"

martes, 13 de octubre de 2009

Sobre el agradecimiento

Algunos días podemos amanecer tristes,
sin ganas de seguir, con miles de problemas encima
y sin ninguna solución a la vista, aparentemente.

En esos momentos, en los que posiblemente no
observemos los regalos que tenemos,
debemos tener fuerza y agradecer aquellos
milagros que pasan desapercibidos tan sólo
porque los tenemos a diario:

Gracias por la comida, algunos no pueden
siquiera comer una vez al día.
Gracias por la luz, algunos no la pueden
ver.
Gracias por la amistad, algunos viven aislados,
solitarios sin un apoyo en este mundo.
Gracias por las piernas, algunos ya no las tienen.
Gracias por respirar, algunos lo hacen con mucha
dificultad.
Gracias por la vida, algunos ya se fueron
y no tienen la oportunidad de sentir y ver lo que
nos rodea.
Gracias por todo, algún día nos daremos cuenta
que tenemos todo lo que necesitamos, incluyendo
las lecciones de dolor que debemos superar.

jueves, 1 de octubre de 2009

Magnificat


Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a su pueblo
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Amén.

(Lucas I, 46-55)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

A los amigos

Hoy me desperté con el anhelo de agradecer a todos los que de alguna forma han colaborado en mi camino: así que si lees este blog y alguna vez has por lo menos pensado en este pobre mortal,
te agradezco de todo corazón y le pido al Señor te envíe muchas bendiciones.

Cabe recordar que la amistad es un tesoro valioso que el Señor nos obsequia,
pero nos pide que lo cuidemos como Él cuida su amistad con nosotros.

Si alguna vez has ofendido a algún hermano en tu camino, es tiempo de ofrecer
disculpas y si se tiene la oportunidad, entregarle una oración y un abrazo.
Podemos matar a nuestro prójimo con las palabras y con las acciones, aún si ha hecho algo terrible con nosotros, no tenemos el derecho de maltratar su alma.

Por eso hoy, agradece todo lo que has recibido del corazón de un hermano hijo de Dios.

Jesús ilumine nuestros caminos.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Daniel y los milagros del Señor

Daniel era un muchacho que no andaba en los caminos del Señor,
pero hasta cierto punto no había llegado tan bajo como otros.

Al ver a su hermano en medio de alcohol y drogas,
decidió ayudarlo de una manera no muy conveniente:
quiso adentrarse en ese mundo para ganar la confianza
de esas personas y así poder convencer a su hermano desde adentro.
La consecuencia obviamente fue que, al contrario de ayudar a su hermano,
terminó sometido por el alcohol y las drogas. Es más, lo tenía como ayudante
en los malos pasos que estaba dando.

Un Ángel enviado por Dios (de esos que le hablan a uno a diario pero que evitamos
escuchar), su novia, lo había estado invitando durante mucho tiempo a un grupo
de oración de jóvenes los viernes en la noche.
Un día cualquiera, luego de tanta insistencia y en medio de una borrachera tremenda,
decidió ir un viernes de Dios (con un tufo impresionante después de haber llegado
a las 3 de la tarde a la casa) a ver qué era eso.
La novia al verlo sonrió, pero al olerlo cambió su cara como si hubiera cometido el peor
de los atropellos. Igual se quedó, en un rincón sentado en un cojín (había unos 200 jóvenes)
según su testimonio.

Al escuchar una canción le pareció bonita: y luego de un rato, con las luces apagadas
y con mucha atención a la letra, empezó a llorar en medio tan sólo de la luz de dos velones
y el amor de Jesús.
Cuando pensaba que no había problema por estar a oscuras, prendieron la luz y
decidieron presentar a las personas que iban por primera vez.
Al tiempo, preguntaban si alguien necesitaba oración y sin darse cuenta ya tenía
su mano levantada en espera de una respuesta.
Una joven se le acercó, puso su mano sobre él y en medio de las oraciones, le dijo:
"Daniel, tú sabes que yo te amo", no una, ni dos, sino tres veces.
Extrañado porque nadie en la tierra le llamaba Daniel (ni siquiera su novia, todos
le llamaban por su segundo nombre), sintió algo en su corazón que lo hizo cambiar.

Al salir del grupo, no tenía tufo, no tenía el típico guayabo ni el viaje producido por
la cocaína. Daniel no volvió a sentir ansiedad por las drogas, reconociendo así
el primer milagro que el Señor hizo sobre él.

De ahí en adelante está al servicio del Señor, llevando su testimonio a donde Jesús
quiere y tocando con las palabras de Dios a todo aquel que lo escucha.

Saben una cosa, yo, Pepe, lo vi (la serenidad de Dios en un persona igual a nosostros), lo abracé (la alegría del Señor en un corazón que quiso escuchar), lo escuché (las palabras de Jesús en un alma abierta a su entendimiento), lo sentí (el amor de Cristo en cada punto del espíritu) y lo olí (profunda sensación a rosas que sólo puede dejar el cariño de nuestra madre, la más grande de todas).